miércoles, 6 de marzo de 2024

Madre

 

Fue un día de mierda. Tuvo que limpiar los baños del bar tres veces y estaba asqueada, solo quería llegar a casa. Subió pesadamente las escaleras de la vieja pensión, al abrir la puerta, la pesadilla que toda madre teme, pasó por sus ojos. Un grito se congeló en sus labios y sus puños se cerraron con la fuerza de una fiera herida. Gritos, odio sordo y luego la sangre caliente. El ruido de las sirenas la sacó de su éxtasis vengativo. – ya no volverás a molestar a mi niña -le dijo- mientras arrojaba su corazón por el retrete.



Reparación

 



Ya habían matado a Camilo, su mejor amigo, y él era el siguiente en la lista. Decidido a defender lo suyo, sacó, como pudo a su mujer y a los niños, los vio alejarse asustados, entre la maleza y se encerró en la casa. Pasó la noche acurrucado en un rincón del rudimentario baño con su escopeta de fisto lista para disparar. - Me llevo al menos a uno- pensó. Treinta años después, su nombre envejecido reposa entre una montaña papeles del inoperante sistema, a la espera de una tierra en ruinas que clama esa tan mentada justicia.



Un día en la vida de Silvia

  Lo último que Silvia hace cada noche es programar su iphone 13 a las 5:30 de la mañana para levantarse al día siguiente, (quisiera tener el 15, pero no lo puede cambiar porque su salario en el ministero no se lo permite). Debido a la hipoacusia que padece, el volumen de la alarma, que supera los decibeles permitidos por el código de policía, también despierta a sus vecinos.

Una vez apaga la alarma, enciende el radio en la emisora que da las primeras noticias día

Prende el calentador y salta a la ducha, ella prefiere el agua caliente porque abre los poros, usa shampoo de kerastase porque los tintes trimestrales han deteriorado el cabello, además incluye keratina,  es ideal para su caso, según le dijo su estilista.

Se cepilla los dientes con crema dental sensitive, recomendada por odontólogos. Usa desodorante en aerosol LadySpeed Stick y aplica en su rostro, para prevenir las arrugas, crema hidratante rosada de la marca Mary Key comprada a cuotas a la esposa de Jorgito, (recuerda que le debe una cuota).

Se desplaza a la cocina, utiliza el microondas Kaley para calentar el agua del café orgánico descafeinado y granulado Starbucks, se prepara un sándwich (conecta la sanduchera), pone pan integral bimbo con queso chédar suizo, jamón de cerdo bajo en grasa de España, tomates frescos de la Sabana; acompaña su sándwich con un plato de frutas: moras y fresas del surtifruver de la esquina,  el veci dice que son del Sumapaz. 

Mientras desayuna, mira su reloj marca Dimario que le recuerda que le quedan 15 minutos para salir. Corre a su habitación para vestirse, escoge las medias veladas negras de nylon, un vestido de tejido que compró a las artesanas en su último viaje al Ecuador, las botas sintéticas de la Plaza España, las que imitan bien el cuero. Se maquilla con productos de Farmatodo y usa el perfume de Paris Hilton que trajo su novio australiano como regalo para pedirle perdón. Llama un Uber, dice que llega en 5.

Muy en punto de las 7:30, a través del citófono, le anuncian que su Uber está en la potería.

En el carro, aprovecha para revisar su correo electrónico y sus redes sociales y tiene tiempo para recordarles a sus amigos de la maestría que, en la noche, hay que entregar una pieza audiovisual para la clase de Iñaki. Entra en pánico porque no ha leído nada y grita en un mensaje de audio de whatsapp que nadie escucha, es muy largo.

Llega a la oficina y se conecta con la casa matriz en videoconferencia para entregar el reporte de los resultados de la importación china de los computadores una comunidad rural del Chocó que no tiene ni luz eléctrica. Toda la mañana se le va en eso. Solo se para para ir al baño que funciona con sensores. Sale a almorzar y olvida apagar las luces de la oficina y deja el computador encendido.

Sale con sus compañeros al rodissio de la esquina, la carne es su debilidad, sobre todo si  es argentina, tiempo atrás prefería la española, pero debido a una intoxicación, (para la que tuvo que tomar antibióticos de La Santé), prefiere la del país del sur.

En la tarde, de regreso a la oficina, participa en varias reuniones y a las 5 se desplaza al gimnasio, prefiere el Be Smart que gracias a la electro estimulación, le ahorra tiempo, y también porque su instructor es el sexy Fausto Murillo, la tiene encantada con sus videos de youtube.

En el ajetreo, no alcanzó a hacer el video para su clase de la universidad, y debió llamar un Uber para ir a estudiar, con tantas actividades, logra mantenerse despierta gracias a los diez tintos que ha tomado durante el día, (usó diez vasitos que dejo tirados en un rincón del escritorio de su oficina).  De nuevo, en el carro, aprovecha para llamar por facetime a su hija que vive en Bucaramanga.

En la universidad, toma el ascensor, pese a que el salón queda en el segundo piso, pero las botas de imitación cuero le hicieron una ampolla en el juanete. El dolor le recuerda que debe operarse lo antes posible, pero prefiere no pensar mucho en ello, porque el padecimiento de la lipoescultura le dejó una mala experiencia y pocos glúteos.

La universidad la desestresa, los videos, las charlas de los compañeros, logran relajarla.  La clase termina sin contratiempos, el padre Noe, su amigo de estudios, siente lastima de sus juanetes y la lleva en su Chevrolet Spark gt full equipo a la casa, él le pone el aire acondicionado porque el calor de su precoz menopausia la abruma, por lo que está consumiendo estrógenos naturales Claira de Bayer, que dicen que son lo mejor. 

Una vez en su casa enciende todas las luces  porque el apartamento es viejo y en a varias ocasiones ha creído ver un fantasma; entra al baño y recuerda que pasó otro día sin arreglar la gotera del lavamanos.

Cena una ensalada que tenía en la nevera y que había comprado en Pomona.

Se conecta vía Skype con su amigo Jorge para mostrarle la nueva pijama china que compró por i-bay, pero a él no le interesa la pijama, solo quiere recordarle que le debe una cuota de la crema para el rostro a su esposa . 

Programa la alarma para el día siguiente. 

Se duerme con el televisor encendido.

 

 

 

 

 

 

jueves, 21 de diciembre de 2023

“Déjate fluir”, gritaron.


 

 

Me vi flotando en el agua turbulenta y solo podía pensar en el hecho de que aquel chaleco era lo único que me mantenía con vida. La corriente era veloz y mi cuerpo sin control, rígido como un palo, solo iba río abajo. No pude evitar pensar en cuántos muertos habría en el fondo. También pasaron por mi mente peces prehistóricos y caimanes gigantescos, estaba petrificada, aferrada a mi salvavidas como un animalito recién nacido a su madre. Mis hijos me gritaban: “déjate fluir” y empecé a repetirme como un mantra “déjate fluir, déjate fluir”. De algún modo, el descontrolado viaje se empezó a volver placentero, al fin aflojé mi cuerpo, empecé a mirar al cielo, sentí el agua tibia, cada parte de mi cuerpo sumergido sentía el movimiento de aquellas olas oscuras llenas de mis pesadillas, pude ver las aves posadas en las orillas, el paisaje. Traté de retener en mi mente cada imagen, cada sonido, cada sensación, cada aroma y hoy puedo decir que haber nadado en el Río Magdalena, es una de las experiencias más hermosas que he vivido. Entendí que a fluir se aprende rodando río abajo.

jueves, 28 de septiembre de 2023

Nacida un viernes

 


Nació un viernes y la habían engendrado en medio de un amor vehemente, en la trastienda del bar de su padre, un hombre andariego y rebelde que decidió sentar cabeza cuando la vio envuelta en el trajecito azul que le había comprado, seguro de que sería un niño.

Atender un bar no era lo suyo, sus sueños de grandeza lo mantenían en las nubes, entre los libros y la borrachera, por lo que la facha y el poco futuro que le veía su suegro, lo hacían persona poco grata en casa de la familia de Mary, un hogar abigarrado y bullicioso en el que se hacía lo que aquel hombre dijera.

Terco y algo ofendido, Absalón se empeñó en seguir con Mary, a pesar de que les habían prohibido estar juntos; eso les exacerbó el amor y las ganas y con ese ímpetu genuino y nuevo, le propuso a Mary que se fueran a vivir juntos. Montaron su ropa, una cama que les regalaron y un moisés de segunda en una carreta y se escaparon a su suerte.

Se acomodaron como pudieron en una pequeña habitación del barrio Luna Park, en Bogotá, una zona humilde llena de grandes casas convertidas en inquilinatos que le daban espacio a parias, viejos y exconvictos. En medio de la pequeña habitación estaba la cuna de mimbre, a un lado, la cama matrimonial y una pequeña estufa de gasolina de un puesto, que emitía un espeso humo azul que viajaba a través de los resquicios de la puerta hacia el patio de ropas.

Allí pasaban las noches, fantaseando con el futuro y comidas opíparas, enamorados hasta los huesos. A pesar del amor, el hambre no tardó en llegar, Mary no podía darle pecho a la pequeña Carlota (era un nombre superlativo, decía Absalón con orgullo) así que debían alimentarla con leche de vaca. Con una botella de cuatro centavos, le preparaban un biberón con panela y con el resto la bañaban, como si fuera hija de Juno y no una niña nacida en medio de la pobreza y el amor sin condiciones.

martes, 26 de septiembre de 2023

La resaca



Aun estaba oscuro cuando despertó. El dolor de cabeza no le impidió reconocer el extraño rostro que se forma en la mancha de humedad del techo. – la virgen María- Pensó. 

Sentía la boca llena de arena y le producía malestar recordar el último trago de tequila. 

-Margarita… Mariana, no María… ¿cómo se llamaba?

El olor del café recién hecho que llega desde la cocina lo reconfortó, pero solo por unos segundos. La urgencia de la naúsea lo hizo correr torpemente y a tientas al baño. Vomitó copiosamente, un mar espeso y amargo le salió por la boca. El sudor frio que le corría por la espalda le hizo pensar en la muerte y las imágenes de la noche anterior regresan como flashazos inconexos.

- No debí recibirle ese trago de Brandy de Jerez a ¡Marina!- Recordó al fin, antes de caer desmayado contra las baldosas.

Escrito en 2018




martes, 12 de septiembre de 2023

La indicada


Él amaba a su abuela. Lo había criado y ese amor maternal que todo niño necesita, lo recibió de ella, por eso, cuando murió, sintió que se había quedado solo en este mundo.  Al cumplirse el quinto año de su muerte, debían, como es la tradición, trasladar sus restos a una bóveda, así que se preparó una ceremonia a la que fui invitada. Era una tímida novia veinteañera y conocer a la familia de mi pareja en un cementerio, no era el ideal de mi soñada primera impresión. Afortunadamente para mí, pasé inadvertida en medio de aquel momento tan doloroso. Abrir el cajón y encontrar a su abuela aún con carne y cabello, no fue lo que más me impresionó, en realidad, ver a las sobrinas de la difunta separar los pequeños huesos del tejito grasoso y oscuro, casi me lleva a la náusea. Mantuve la compostura al ver a mi entonces novio, llorar desconsoladamente ante esa escena: las mujeres de la familia ponían uno a uno los pedazos del cuerpo amado y los girones,de lo que parecía ropa, dentro de un pequeño cajón.

Tras el ritual frente de la bóveda, mi novio y yo caminamos entre las tumbas, husmeando los nombres en las lápidas y calculando la candidad de años que llevaban muertos sus ocupantes, cuando nos vimos de frente a la fosa donde, hacía unas horas, reposaba su abuela. Mi novio se quedó muy callado... como pudo, entre lágrimas dijo: mi abuela me prometió que ella se las iba a arreglar para decirme quién era la mujer indicada para mí y señaló la lápida de al lado donde yacía, hacía más de 18 años, alguien con mi nombre. Nos casamos tres años depués.